Cómo conectar con significado con los demás

Porque hablar es tan importante para tu bienestar como comer, dormir y hacer ejercicio.

 

Nuestras vidas siempre están “conectadas”. Estamos pendientes de dos y hasta tres pantallas a la vez, vemos la televisión con el portátil en el regazo y el teléfono en la mano o navegamos por las redes sociales con Netflix de fondo. En total, pasamos unas cinco horas al día mirando pantallas. Y, pese a que ver las publicaciones de tus amigos en Instagram o recibir un correo de un compañero puede hacernos “sentir” conectados, no es lo mismo que interactuar cara a cara y compartir experiencias en persona con los demás.

 

“La ciencia lo deja muy claro,” afirma Josh Newis-Smith, autor deGreat Chat: Seven Lessons for Better Conversations, Deeper Connections and Improved Wellbeing. “Estamos más sanos mental y físicamente cuando dedicamos tiempo a conversar en el mundo real. Sin embargo, en una época de gran desconexión, un tercio de nosotros nos sentimos más solos que nunca y esa sensación de soledad tiene la misma repercusión sobre la mortalidad que fumar 15 cigarrillos al día”.

 

Seamos sinceros, la falta de interacción o comunicación con los demás nos puede dejar bastante vacíos y sin propósito, porque siempre tenemos la necesidad de compartir experiencias, notar que tenemos un terreno común, una sensación de pertenencia, ya sea con una persona en concreto o con toda una comunidad. “Sin conexión, no hay consuelo ni bondad, no sentimos que tengamos un hogar y nuestros niveles de satisfacción y bienestar disminuyen”, explica Heather Garbutt, coach de relaciones.

 

No hay nada que sea más positivo para el alma, pero una falta de conexión nos impide alcanzar nuestro potencial y crecer como individuos. “Establecer unos vínculos fuertes es muy importante por muchos motivos, entre ellos por el amor y el apoyo que conllevan. Conectar con los que nos rodean fomenta nuestra creatividad porque cuanto más entendamos a nuestros seres queridos, más espacio tendremos para que nos inspiren con sus ideas”, afirma Sarah Jones St John, fundadora del club de bienestar privado Grey Wolfe. “También nos ayuda a entendernos mejor a nosotros mismos y nuestras necesidades, cómo queremos dar y recibir energía o las cualidades que más valoramos”.

 

Para el piloto automático

Las relaciones a largo plazo de cualquier tipo siempre requieren un gran esfuerzo. Padres, profesores, compañeros de trabajo, parejas e incluso amigos: todos podemos cansarnos en algún momento dado, especialmente en las relaciones con los que interactuamos con más frecuencia. “Es muy fácil tener una actitud arrogante y pasiva en las interacciones cotidianas y resulta complicado abandonar ese tipo de comportamiento”, continúa Sarah.

 

Según un estudio, la falta de comunicación es el principal motivo de divorcio. Y es que sacar tiempo para hablar no suele estar entre nuestras prioridades. “La comunicación es el pegamento que mantiene unida toda relación y en cuanto dejamos de comunicarnos y de hablar de lo bueno, lo malo y todo lo demás con nuestras parejas, empieza a surgir una distancia entre nosotros”, admite Josh. “El trabajo, los hijos, socializar con los demás y las tareas cotidianas relegan a un segundo y tercer plano la comunicación dentro de la relación y en muchos casos es lo primero que dejamos de lado”.

 

Irónicamente, esa persona que te aportaba seguridad y confianza de alguna manera pasa a ser la que primero ignoramos y en la que menos esfuerzo invertimos. En cuanto la otra persona empieza a notarlo, puede comenzar a alejarse y el comportamiento de ambos miembros de la pareja empieza a verse afectado. “El Instituto Gottman ha realizado una importante investigación sobre lo que hace que una relación funcione y lo que no. Son capaces de predecir con un 96 % de precisión qué relaciones sobrevivirán a largo plazo”, nos cuenta Heather. “Las relaciones que no duran son las que están repletas de críticas, competitividad, malas intenciones, silencios, sarcasmo y un humor hiriente. En aquellas que sobreviven las personas muestran respeto por su pareja, les preguntan por su estado de ánimo y sus sentimientos, quieren conocer la perspectiva del otro en un conflicto y hacen todo lo posible por resolverlo, se tratan con cariño y si se hacen bromas son con bondad y afecto. Y todas estas habilidades dentro de las relaciones se pueden aprender, por suerte”.

Maneras fáciles de empezar a conectar y reconectar

 

1. Practica y empieza poco a poco

La comunicación con los demás no debe resultar algo laborioso, señala Josh. “Tenemos que empezar a entender las conversaciones cotidianas como un elemento fundamental para nuestro autodesarrollo y una herramienta de autoayuda. Si encontramos tiempo para ir al gimnasio y para practicar mindfulness, necesitamos empezar a encontrarlo también para conversar a diario, porque también tiene muchos beneficios para nuestra salud. No necesitan ser conversaciones transcendentales. Se ha demostrado que una breve charla o una sana dosis de cotilleo liberan serotonina y oxitocina. Tenemos que empezar a encontrar tiempo para activar esas moléculas”. Hablar sobre lo que habéis visto la noche anterior o sobre vuestros planes para el fin de semana también vale: lo importante es hacer preguntas que no se puedan responder con una sola palabra.

 

2. Deja de verte como una persona extrovertida o introvertida

Puede que te cueste tener conversaciones fluidas por muchos motivos distintos, pero Josh cree que es hora de dejar a un lado las etiquetas de introvertidos y extrovertidos. “Lo cierto es que a todo el mundo le cansa un tipo de persona o situación social, y que a todos nos activa al menos una forma de interacción. Esas etiquetas empiezan a usarse de manera indiscriminada. Si nos consideramos introvertidos, nos damos permiso para dejar de esforzarnos o simplemente decir que no a muchas cosas. Mientras que si somos extrovertidos pensamos que tenemos que ser el alma de todas las fiestas”, comenta. “Ninguna de las dos opciones es sana, así que es mejor escuchar lo que nos dice nuestra batería social y planear nuestra energía de manera acorde. Si tienes un gran evento, reserva espacio para ti antes y después, para prepararte y recargar pilas”.

 

3. Actividades e intereses compartidos

Funciona con amigos, familiares, compañeros y seres queridos y es una manera estupenda de entablar conversaciones y establecer conexiones. “Dedicar tiempo a iniciar conversaciones e interacciones de manera deliberada puede fortalecer los vínculos y las relaciones. Dar un paseo por el campo, disfrutar de una sesión de spa e incluso quedarse en casa y compartir intereses sin distracciones puede ayudar a fortalecer las relaciones”, recomienda Sarah.

 

4. No pierdas la curiosidad

Aunque discutas con frecuencia con un ser querido, no des la relación por perdida. Los conflictos pueden profundizar la conexión porque nos ayudan a entendernos mejor. “Escucha con una sensación de curiosidad cuando tu pareja esté enfadada o se refugie en el silencio (luchar o huir). Así demostrarás lo mucho que os importáis mutuamente. Vuestros comportamientos repercuten profundamente en la otra persona. Puede que te sientas incomprendido, ignorado o poco querido, pero dejar a un lado cualquier suposición sobre por qué la otra persona se comporta de ese modo os ayudará a entenderos mejor”, explica Heather.

 

5. Muestra tu vulnerabilidad

Abrirse a los demás requiere de vulnerabilidad, pero no indica debilidad: es mucho mejor abrirse y demostrar tu autenticidad que recurrir continuamente a respuestas como “estoy bien” o “no pasa nada”. “Realmente es un signo de fortaleza y transmitir a los demás que no te da miedo ser sincero con ellos les anima a devolverte esa misma energía”, afirma Sarah.

 

6. Practica la escucha activa

La mayoría de la gente cree que se les da bien escuchar, ¿pero de verdad es así? ¿O te distraes fácilmente con el teléfono, la televisión o los correos? Con una capacidad de atención cada vez más mermada, Josh afirma que estamos olvidando el arte de escuchar: “Todos necesitamos hacer un esfuerzo consciente para convertirnos en ‘escuchantes’ activos. Hay una diferencia entre oír algo de manera pasiva y escuchar activamente. En primer lugar, suelta el móvil, ten un lenguaje corporal abierto, mira a la persona con la que estás hablando y mantén el contacto visual tanto como te sea posible. Todo ello actuará como recordatorio visual de que estás prestando atención”.

 

Otras buenas prácticas incluyen no interrumpir y mantener el ritmo de la conversación inspirándote en su historia para continuarla. Ya sea haciendo más preguntas pertinentes o encontrando un punto en común con tu vida. “Así puedes demostrar tu interés y que tú también tienes algo que aportar, con tus propias experiencias”.

 

7. Crea un sistema de niveles para tus amigos y compañeros

Observa las relaciones que tienes con las personas que te rodean y decide cuáles quieres cultivar y reforzar y cuáles merecen menos atención por tu parte. “Es importante tener cuidado con dónde invertimos nuestra energía, porque no se trata de centrarse en personas que luego no nos devuelven el mismo interés”, afirma Heather.

 

Josh sugiere crear un sistema de niveles para los amigos. “En el nivel uno están las personas por las que dejarías lo que estás haciendo al instante para ayudarlas y ellas harían lo mismo por ti. En el nivel dos están los amigos con los que estás en contacto cuando resulta conveniente y vice versa, mientras que en el nivel tres están los conocidos con los que te gusta ponerte al día, pero a quienes no invitarías a tu boda. Por último, el nivel cuatro es para las personas que te roban energía. Con este sistema, notarás que no estás pasando suficiente tiempo con las personas que más te gustan y podrás adaptar tus planes de manera acorde, para invertir en las relaciones que de verdad te aportan cosas buenas”.

 

Recuerda que conectar con cualquier persona es un viaje que requiere tiempo, paciencia y práctica para hacerlo bien. Y, también, que puede ir más allá de la voz. “Los seres humanos podemos comunicarnos con el tacto, con nuestras acciones y con el tiempo que dedicamos a los demás. No necesitan grandes actos: los pequeños gestos de amor son suficientes para demostrar que la otra persona te importa y que quieres conectar con los que te rodean”, concluye Sarah.

Becci Vallis

Becci Vallis

Becci Vallis es periodista de salud y belleza desde hace 17 años y ha escrito para publicaciones como Grazia, Stylist, Cosmopolitan y Red. Apasionada de la sostenibilidad y de cómo la industria puede poner freno a la contaminación, cuando no está paseando a su perro o escribiendo artículos, puedes encontrarla boxeando, haciendo yoga o cocinando un festín vegetariano. El postre es una rutina diaria que nunca piensa abandonar.